El Reino Unido presiona a Israel con un etiquetado específico para los productos de los asentamientos ilegales en Cisjordania

http://www.prensaislamica.com/nota2403.htm

Ian Black, redactor jefe para Oriente Medio, y Rory McCarthy, corresponsal en Jerusalén The Guardian

Gran Bretaña tomará medidas para aumentar la presión sobre Israel en relación con sus asentamientos en Oriente Medio, aconsejando a los supermercados que distingan entre productos palestinos y productos de los asentamientos. La medida no llega a constituir un requisito legal, pero es de suponer que hará aumentar las perspectivas de boicot de las mercancías producidas en esos enclaves

Traducción: Pablo Carbajosa

olivareros

Gran Bretaña tomará medidas para aumentar la presión sobre Israel en relación con sus asentamientos en Oriente Medio, aconsejando a los supermercados que distingan entre productos palestinos y productos de los asentamientos.  La medida no llega a constituir un requisito legal, pero es de suponer que hará aumentar las perspectivas de boicot de las mercancías producidas en esos enclaves. Funcionarios israelíes y dirigentes de los colonos se mostraron ayer sumamente críticos con la decisión.

Hasta ahora, los productos alimenticios eran etiquetados tan solo como “producto de Cisjordania”, pero de acuerdo con la nueva orientación, de carácter voluntario, expedida por la Defra (Department for the Environment, Food and Rural Affairs), el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales, las etiquetas deberán incluir mayor información en el futuro. Se ha sugerido que sea “producto de asentamiento israelí” o bien “producto de Palestina”.

Casi medio millón de colonos habita en Jerusalén Oriental y Cisjordania. El gobierno británico y la Unión Europea (UE) han declarado repetidas veces que el proyecto israelí de asentamientos constituye “un obstáculo para la paz” en Oriente Medio. La legislación de la UE exige ya que que se diferencie entre los productos que provienen de Israel y los que proceden de los territorios ocupados, aunque activistas propalestinos señalan que esto no siempre se respeta. Por su parte, el DEFRA afirma que los intermediarios comerciales  incurrirían en delito si declarasen los productos de los territorios palestinos ocupados como “producto de Israel”.

Entre los productos de los asentamientos israelíes se cuentan hierbas para condimentos de venta en supermercados del Reino Unido, tales como Waitrose, que las corta, empaqueta y etiqueta como producto de “Cisjordania”, sin distinguir entre israelíes y palestinos. Se ha identificado un total de 127 empresas que operan en asentamientos y exportan al Reino Unido; entre sus productos se cuentan frutas, verduras, cosméticos, productos farmacéuticos, artículos en plástico y metal y textiles. Entre otras cadenas que venden sus productos figuran Tesco, Sainsbury’s, Somerfield John Lewis y B&Q.
Los artículos procedentes del interior de las fronteras de Israel se benefician de una tarifa de importación preferencial en consonancia con el acuerdo firmado con la UE.

Las mercancías palestinas procedentes de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Oriental disfrutan también de exención de impuestos o de un tratamiento de tarifas reducidas. Los productos de los asentamientos quedan fuera de estas dos categorías. “Recalcamos categóricamente que no se trata de apelar a un boicot de este tipo contra  Israel”, afirmó un portavoz del Foreign Office, el ministerio de Asuntos Exteriores británico. “Creemos que en nada contribuiría eso a hacer avanzar el proceso de paz. Nos oponemos a un boicot semejante contra Israel. Estimamos que los consumidores deberían tener la oportunidad de elegir por si mismos qué productos quieren comprar. Hemos dejado muy claro tanto públicamente como en privado que los asentamientos son ilegales y suponen un obstáculo para la paz”.

El secretario general de los sindicatos británicos (Trades Union Congress), Brendan Barber, se congratuló de la clarificación pública que aportará señalar los productos de los asentamientos ilegales en los territorios ocupados, pues etiquetarlos como “producto de Israel” es ilegal, pero declaró que el gobierno debería haber ido más lejos.

Barbara Stocking, presidenta de Oxfam, manifestó que “apoyamos el derecho de los consumidores a conocer el origen de los productos que adquieren. El comercio con los asentamientos israelíes -ilegales de acuerdo con el derecho internacional- contribuye a su viabilidad económica y sive para legitimarlos. Ha quedado claro también gracias a nuestro trabajo sobre desarrollo en las comunidades de Cisjordania que los asentamientos han conducido a la merma de derechos y al incremento de la pobreza de muchos palestinos”.

Dani Dayan, nacido en Argentina y dirigente del Consejo de Yesha, que representa a los colonos israelíes, afirmó que la decisión es “el último paso hostil” dado por Gran Bretaña. “Los productos de nuestras comunidades de Judea y Samaría deberían recibir el mismo tratamiento que cualquier otro producto israelí” afirmó, utilizando la denominación israelí para Cisjordania.

Funcionarios israelíes declararon que temen un deslizamiento hacia un boicot más amplio de bienes israelíes. Yigal Palmor, portavoz del ministro de exteriores de Israel, manifestó que se discriminaba de manera injusta a los productos de su país. “Da la impresión de que así se satisfacen las exigencias de aquellos cuya meta última es el boicot de los productos israelíes”, manifestó. El mensaje que se transmite con ello será muy probablemente utilizado por quienes hacen campaña en pro del boicot. Es un asunto preocupante”.  Señaló que la cuestión de las diferentes tarifas aduaneras no debería extenderse a la variedad de etiquetaje en los estantes de supermercado. “Se trata de un asunto totalmente diferente y no lo exige la UE”.

Israel fue objeto este año de intensas presiones para detener la construcción de asentamientos, pero ha acometido sólo una interrupción parcial y temporal. Los dirigentes palestinos han declarado que no reiniciarán las negociaciones de paz hasta que se produzca una congelación plena de acuerdo con la hoja de ruta norteamericana del año 2003.

La Campaña de Solidaridad con Palestina (Palestine Solidarity Campaign) declaró que daba la bienvenida a la nueva orientación, pero apremió a la Defra a ir más allá. “El gobierno debe perseguir a aquellas empresas que comercialicen de tapadillo productos de los asentamientos camuflados con etiquetas falsas”. “Hemos recibido muchas llamadas de personas que se sentían consternadas al comprar bienes etiquetados como “producto de Cisjordania”, pues pensaban que ayudaban así a la economía palestina, cayendo luego en la cuenta de que la ayuda económica se destinaba a la ocupación ilegal por parte de Israel”.

“Después sobre todo de las matanzas de Israel en Gaza, los consumidores han quedado horrorizados por los crímenes de Israel y quieren tomar medidas. No desean hacerse cómplices de la ocupación de Israel adquiriendo bienes robados”.

Por su parte, James Meikle informa:
‘Los consumidores dispondrán ahora de información fiable’

Las cifras más recientes de fuentes gubernamentales británicas sugieren que en los tres años transcurridos entre 2006 y 2008 se importaron productos alimenticios de los territorios ocupados palestinos por valor de sólo 800.000 libras esterlinas, de los que tres cuartas partes eran aceite de oliva. Sainsbury’s, que vende dátiles y pequeñas cantidades de albahaca y estragón, se congratuló de “una mayor claridad a la hora de etiquetar  productos de los territorios ocupados”.

“Esto nos permitirá cumplir con nuestro compromiso de suministrar a nuestros clientes una información clara y honesta sobre la procedencia de sus alimentos”, afirmó la cadena de supermercados. “Disponemos de un método de pleno seguimiento para remontarnos hasta el asentamiento y/o agricultor originarios”. Waitrose manifestó asimismo que seguirían la orientación respecto al escaso número de líneas de productos de Cisjordania que vendían. “Conocemos el origen de una pequeña selección de hierbas de cocina de la zona de Cisjordania, plantadas en explotaciones agrícolas gestionadas por israelíes, cuyo personal israelí y palestino ha trabajado conjuntamente durante muchos años”, declaró un portavoz. “No nos mueve la política. Por elcontrario, nuestra política consiste en garantizar medidas rigurosas en la agricultura y el bienestar social de los trabajadores a los que recurrimos en origen. Nuestros encargados de compras (…) han visitado las dos explotaciones agrícolas de Cisjordania para asegurarse de que el bienestar social de los trabajadores satisface los rigurosos criterios en los que insistimos. Como parte de nuestra política de seguimiento llevaremos a cabo una auditoría en ambas explotaciones en los próximos seis meses.
Este año la cooperativa comenzó a vender aceite de oliva “Fairtrade” (“comercio justo”) de Cisjordania, una medida saludada por Gordon Brown, primer ministro británico, que declaró que significaba que los consumidores británicos podrían ayudar a los agricultores palestinos a ganarse el sustento.

Toby Quantrill, jefe de política pública de la Fairtrade Foundation (Fundación de Comercio Justo), afirmó que los agricultores palestinos se enfrentan a barreras comerciales que hacen peligrar sus oportunidades de participar en el comercio internacional en igualdad de condiciones con quienes elaboran productos similares.

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