Jerusalén, la ciudad que puede generar una nueva gran guerra entre Palestina e Israel

Publicado en Uncategorized por Sergio García Hernández en Marzo 21, 2010

Policía Israelí se enfrentó a manifestantes palestinos en el Este de Jerusalén. Palestina protesta por una posible nueva expansión de Israel hacia su territorio. El hecho crea una nueva escalada en un conflicto que tiene más de 60 años de historia.

El incidente ocurrió el martes de la semana pasada. Varios manifestantes palestinos protestaron por la cimentación de una sinagoga a tan solo 500 metros de la mezquita de Al Aqsa en el Este de Jerusalén.

El gobierno de Israel decidió construir, además del lugar de oración, 1600 viviendas en una zona que no tiene límites claros que evidencien que le pertenece a  los israelíes y que a Palestina.

Ante este hecho, cientos de personas se desplazaron hacia los pasos fronterizos entre las naciones en conflicto para rechazar la construcción de los asentamientos. Egipto y Siria se unieron a las manifestaciones.

Inicios de un conflicto

En 1948, Inglaterra dividió un gran territorio que gobernaba en los Estados actuales de Israel y Palestina. Con ello, pretendía separar a los árabes que habitaban la región de los judíos.

El país europeo cedió esa gran porción de tierra obligada por la ONU, que quería brindarles un territorio a los judíos, como retribución por los crímenes que contra ellos se cometieron en la segunda guerra mundial.

Los pobladores de Palestina no estuvieron de acuerdo con la decisión y decidieron iniciar una guerra, aliados con Egipto y Siria, para arrebatarles a los judíos el territorio que la ONU les había dado. En el enfrentamiento triunfó el recién creado Estado de Israel, que aprovechó la victoria para expandirse y quitarle tierra a los derrotados. Entonces, Israel se adueño del occidente de Jerusalén. La ciudad quedó dividida.

La ciudad fragmentada

Tan pronto terminó la guerra del 48, el gobierno de Israel declaró su recién parte colonizada de Jerusalén como su capital. La ciudad tuvo este reconocimiento hasta 1967, año en que ocurrió la guerra de los seis días entre los mismos países que se habían enfrentado en 1948.

El ganador también se repitió y, además, el país otorgado a los judíos se apropió de la parte restante de Jerusalén, la franja de gaza, la península del Sinaí y Cisjordania.

La ONU, tan solo un mes después de que terminó la guerra, castigó a Israel retirando todas la embajadas de sus países miembros de Jerusalén y no acepta que la dominación de la ciudad esté a cargo de Israel. Desde entonces,  hay  ambigüedad sobre la soberanía de esa región, sobre todo en su lado oriental. Israel asegura que la ciudad les pertenece, mientras La ONU lo niega y Palestina la reclama.

La fragmentación de la ciudad también se refleja en la multiplicidad de culturas que conviven allí. El ejemplo más representativo se da en el Monte del Templo, un lugar donde están ubicados el Templo de las Lamentaciones, símbolo del judaísmo y el Domo de la Roca, importante sitio de oración para los musulmanes.

Ambos monumentos tan solo están separados por una plazoleta: árabes y hebreos todos los días se ven las caras antes de rezar en sus espacios sagrados.

¿Qué puede pasar?

La comunidad internacional, representada en el  “el Cuarteto de Mediadores para Oriente Medio” intenta dar inicio a el comienzo de las negociaciones entre israelíes y palestinos, que permitan que en dos años se cree un “Estado palestino democrático que viva en paz con Israel”.

Este grupo también pidió a Israel detener la construcción de sus asentamientos en el este de Jerusalén. Cuestión que fue rechazada por el primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu, que aseguró que las construcciones en Jerusalén, como en cualquier otro lugar de Israel continuarán, como lo fue en los últimos 42 años”

En las calles de Jerusalén, un manifestante egipcio le dijo a la agencia EFE que “estamos listos para intensificar esta nueva escalada, no vamos a permitir que la mezquita de Al Aqsa sea violada y tampoco permitiremos que los judíos quieran demolerla para construir algo en su lugar”.

Entre tanto, un portavoz del ejército de Israel, en declaraciones a El País de Madrid, confirmó que las fuerzas militares de su país habían bombardeado seis objetivos militares árabes, “seguiremos actuando contra cualquiera que utilice el terror contra Israel”, añadió.

Las relaciones entre los dos países se agravan. La paz entre las dos naciones parece lejana, debido a que hay intereses, en medio de ambas partes, que lucen más fuertes que la opción de finalizar el conflicto.

La comunidad internacional, a pesar de sus buenas intenciones, no tiene el peso político para impedir que, como en ocasiones anteriores, Israel y Palestina entren en una guerra, que desde el inicio se sabe quien va ganar.

Netanyahu se limita a decir que Jerusalén le pertenece a su país y los asentamientos son la manera de reclamar la soberanía de aquella ciudad. Algunos pobladores palestinos quieren luchar por la histórica región.

Sin embargo el primer ministro de Palestina Salam Fayyad siempre ha sido partidario de buscar una solución por medio del diálogo al problema que su país tiene con Israel. La pelota está del lado del gobierno de Israel que, a pesar de que el mundo entero le recrimina, demuestra con lo que está haciendo que no está dispuesta a aceptar que Jerusalén no es de ellos. Y con ello, puede fomentar el inicio de otra guerra de grandes proporciones entre los dos pueblos.

Una respuesta

  1. hey gracias por la publicación!

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