Repsol, la empresa que vendió parte de YPF cobrando sus propios dividendos

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Félix Herrero – Enrique Waterhouse (INFOSUR)

Repsol en problemas financieros, consecuencias para las inversiones petroleras en Argentina: el 26 de abril de esta semana, YPF S.A., la filial de Repsol-YPF S.A., pagó dividendos por la suma de 550 millones de dólares, ya que está acordado que debe distribuir el 90% de sus utilidades. ¿Y las inversiones en Argentina? No es problema de los socios españoles, ni de los locales endeudados.

Debemos recordar, que al margen de haber sido la venta de YPF una transacción teñida de sospechas, el error de la segunda administración de Menem fue aceptar la segunda venta a una empresa mediana sin experiencia alguna en el negocio de exploración y extracción de petróleo crudo y gas natural, como era Repsol
Por su reducido tamaño, Repsol debió tomar deuda cara por montos muy elevados respecto de su capacidad de endeudamiento, como lo demuestran sus balances. Esto tuvo consecuencias negativas de largo plazo al dejar a la compradora en una difícil situación financiera. Durante muchos años fue la petrolera más endeudada del mundo.
Balance de Repsol: deudas bancarias y financieras de Repsol*
*En millones de euros. **Bancos y Obligaciones no Negociables.
Para comenzar a pagar su deuda, que en dos años elevó en más de 18.000 millones de euros (ver cuadro), Repsol vendió apresuradamente activos de YPF, tales como las concesiones gasíferas de Texas, las áreas petrolíferas de Indonesia y otros negocios menores.
Repsol sufrió sucesivas reducciones de su clasificación financiera a causa de su elevado endeudamiento y el hecho de haberse transformado en una empresa con más del 50% de sus activos localizados en países emergentes, fundamentalmente Argentina. Repsol debió acudir a medidas desesperadas como una venta anticipada de petróleo de YPF a fin de generar caja con un endeudamiento no financiero para que sus números al cierre del balance de 2001 lucieran mejor. Asimismo debió vender 23% de las acciones de Gas Natural de España.
La participación de YPF en el total de las reservas del país también disminuye sustancialmente: de 55,9% en el año 2000 al 23% en el 2008. La declinación de las reservas país entre 2000 y 2008 es de 15% pero la de YPF fue de un 65%.
Un nuevo frente de conflicto se genera a partir octubre de 2006 cuando el grupo constructor e inmobiliario Sacyr Vallehermoso toma en préstamos 5.175 millones de euros, a los que suma caja propia para adquirir el 20% de Repsol a un precio promedio de la acción de 26,5 euros.
Dos años después, en plena debacle financiera internacional, la acción de Repsol se cotizó a menos de 12 euros. Agobiada por sus problemas inmobiliarios y financieros, Sacyr reclama a Repsol YPF S.A. la distribución de mayores dividendos y una modificación estratégica, que incluso llegara a la venta total o parcial de la filial YPF SA. Se ven impedidos de hacer valer sus votos, pues por estatuto de Repsol un accionista está limitado a un máximo de 10% de los votos, aunque tenga una posición accionaria mayor.
La búsqueda de un socio local para mantener el modelo de vaciamiento de recursos con baja inversión
Las empresas petroleras candidatas a comprar YPF que fueran imposibilitadas de hacerlo eran de origen ruso o chino: si estas empresas fueran las adquirentes de YPF podría desencadenar una efervescencia política en ciertos sectores económicos de Argentina forzando al gobierno a utilizar la acción de oro para vetar una adquisición de tal índole .
Repsol decide la venta del 15% de las acciones al grupo Eskenazi, de origen financiero convertido a la industria de la construcción. Eskenazi constituye una nueva empresa en Australia y con domicilio especial en España, para que sea la adquirente de las acciones de YPF S.A. Dado que varias petroleras hicieron manifestaciones de interés, el hecho de vender a un grupo que no tenía capital y carecía por completo de experiencia petrolera, fue blanco de críticas, y aun ahora resulta difícil de explicar.
En primer lugar, el grupo Eskenazi carecía del dinero necesario para el pago inicial de 200 millones de dólares. Repsol entonces lo participó con los propios dividendos de YPF pendientes del año 2006. Para ello el grupo firmó la compra el día 21 de febrero de 2007, teniendo por ello inmediato derecho a los dividendos 2006 por un monto de 201.150.000 dólares, los cuales cedió al vendedor, o sea Repsol, en concepto de pago inicial. Operación por demás inusitada, al pagar con la propia moneda del vendedor. Los dividendos habían sido puestos a disposición de Eskenazi en 8 días, el 29 de mismo mes, cuando se efectúa el pago. El pago total se complementó con un crédito de un grupo de bancos internacionales por 1.018 millones de dólares y un crédito de Repsol por otros 1.015 millones de esa misma moneda, a ser pagado en cuotas dentro de 5 años, después de que se cancele el préstamo bancario.
¿Por qué Repsol aceptaría desprenderse del 15% de YPF de una manera tan generosa para con el comprador? Mucho se comentó en su momento al respecto, hablándose de presiones del gobierno nacional para favorecer a un grupo con buenas conexiones. Sin dejar de lado tal hipótesis, afirmamos que la transacción ha sido funcional a Repsol en la estrategia de tomar a YPF como “vaca lechera”, por tener limitaciones para poder venderla a grupos petroleros multinacionales, rusos o chinos, y mantener la política de no capitalizarla.
¿Por qué desprenderse de un 15% de una petrolera? ¿Por qué no invertir?
Al firmar una cláusula en el contrato de compraventa que obliga a YPF a pagar el 90% de sus ganancias como dividendos en lugar de reinvertir para desarrollar la exploración y extracción en Argentina, y con el apoyo del grupo local ingresado con acciones y responsabilidad de la operación, Repsol YPF SA puede también recibir importantes dividendos que hubiesen sido políticamente imposibles de distribuir si fuera una compañía 100% extranjera. No debemos olvidar que Repsol, por ser socio minoritario de Petrobrás en los yacimientos presal descubiertos recientemente quedó obligado a invertir montos sustanciales de dinero en Brasil.
Desde la compra de YPF por parte del grupo Eskenazi, durante los años 2008 y 2009 los dividendos remitidos llegaron a la colosal cifra de 4.226 millones de dólares, acompañado por un gran proceso de endeudamiento encarecido, de corto plazo y estéril, pues la mayor parte se destina al pago de dividendos y no para inversiones productivas. Hay intereses cruzados entre Sacyr y Eskenazis (ambos muy endeudados) y la Caixa catalana que prefiere reinvertir.
Hasta acá esta historia dickensoniana de dos petroleras, YPF privatizada y Repsol agrandada por la desaparición de la autonomía de la primera y ahora entrada en estado crítico, por causas económicas, energéticas y también por las diferencias estratégicas de sus propietarios. No es la historia de los dos países como consecuencia de la aplicación del pensamiento único, España y Argentina, como narran muchos informes. La nueva intromisión en América Latina, imagen y semejanza de la histórica Potosí, le permitió a España convertirse en 2008 en la novena potencia económica, según los PIB ranqueados por el FMI. Pero así como Repsol cae a estados críticos, España misma comienza a sufrir la decadencia de su moderna e ineficiente penetración económica en sus viejas colonias: los pronósticos para el año 2014 ya la ubican en la duodécima posición del mundo.
– Félix Herrero es abogado y licenciado en Economía Política de la UBA.

– Enrique Waterhouse es licenciado en Ciencias Políticas (UCA) y en Relaciones Internacionales (Universidad de Columbia).

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